Witoca es una asociación de agricultores amazónicos ubicada en Huaticocha, en la zona de amortiguamiento de la Reserva de Biosfera Sumaco. Desde sus inicios, la organización ha mostrado un profundo cuestionamiento sobre las formas de vida atribuidas a la amazonía ecuatoriana, las cuales se mueven entre la folclorización exótica y la idealización urbana. A ambas referencias las consideran precarias y representativas del empobrecimiento de la identidad rural. Como alternativa, su propuesta se fundamenta en recuperar la chakraUna parcela de policultivo indígena kichwa que suele combinar cultivos, árboles y plantas medicinales en un mismo sistema biodiverso. apoyándose en avances tecnológicos contemporáneos. Tras la experiencia de diseño y construcción de la Biblioteca Yuyarina Pacha y el Laboratorio, el proyecto suma una capa de complejidad: la visión comunitaria de gestión integral del territorio.
Esta visión articula tres dimensiones interconectadas: una productiva, enfocada en mejorar el ciclo de cultivo, transformación y comercialización; una social, que busca equilibrar la relación entre el bienestar humano y los beneficios económicos; y una educativa, centrada en compartir lo aprendido con sus colaboradores y comunidades vecinas. Cada intervención arquitectónica responde a estos ejes. Aunque una dimensión predomine sobre las otras, según el carácter de cada edificio, las tres permanecen siempre integrada”.
Desde 2020, Witoca ha gestionado un proceso de transformación territorial que inició con la capacitación técnica en el cultivo de café. A través de financiamientos diversos, este esfuerzo derivó en la necesidad de construir una infraestructura capaz de acopiar y procesar el grano para generar productos con valor agregado. Lo que inició como una operación estructurada en torno a una vía interna en el terreno, evolucionó hacia un plan maestro. La propuesta integra cuatro edificios nuevos, dos refuncionalizaciones y el reciclaje de piezas de una construcción antigua. Esta organización permite que la producción, la vida comunitaria y el aprendizaje convivan en un mismo territorio, proyectando el crecimiento futuro de la organización.
La dimensión productiva se enfoca en optimizar el flujo industrial y la gestión de recursos a través de una infraestructura que integra lo nuevo con lo existente. El proyecto incorpora cuatro edificios nuevos: la Planta de Procesamiento de Café, que centraliza la línea de producción; la Planta de Innovación de Alimentos, destinada al café, chocolate y otros superalimentos amazónicos; el Laboratorio de bio fertilizantes; y una bodega de servicios con baños. Estas estructuras se articulan con la marquesina de secado, el beneficio húmedo y el sistema de tratamiento de aguas, que se mantienen como parte operativa del conjunto. Como estrategia de eficiencia y aprovechamiento de recursos se recicló la estructura de un galpón metálico preexistente para la construcción de una parte del proyecto.
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Afuera, los senderos serpentean entre árboles de cacao y espacios de encuentro. -
Adentro, estructuras de madera de pigüe y muros de quincha de tierra conforman un espacio de almacenamiento.
La dimensión social se materializa mediante la refuncionalización de dos estructuras existentes y la incorporación de un nuevo volumen. La cafetería funciona como el área pública y el nexo con el exterior. Una vivienda existente de dos plantas se transforma en administración en el primer piso y el programa colectivo de cocina y comedor comunal en el segundo piso. Esta última zona actúa como el corazón social del proyecto, ya que entiende el comer como una actividad que crea vínculos afectivos. Alejado de lo público, el sector residencial se organiza a partir de un prototipo de vivienda flexible, diseñado como un sistema habitacional capaz de adaptarse a diversas configuraciones familiares de los socios de Witoca.
La dimensión educativa se fundamenta en la biblioteca y el espacio público. Los recorridos que enlazan el complejo transforman el movimiento entre edificios en una experiencia de aprendizaje sobre el territorio. Por su parte, la plaza se integra como un escenario para el encuentro comunitario y la celebración. Bajo esta premisa, todos los espacios productivos y sociales están proyectados desde una intención pedagógica; por ejemplo, la cocina del comedor comunal no solo cumple una función logística, sino que opera como un laboratorio de experimentación “para recuperar la diversidad alimentaria regional".
Para Witoca, cada rincón es una oportunidad para construir una identidad amazónica contemporánea. Al integrar las tres dimensiones en cada intervención, independientemente de su uso principal, la arquitectura permite una plataforma de intercambio y un motor de autonomía para la comunidad”.
El proyecto articula la visión de Witoca sobre la simbiosis entre el ser humano y el territorio para visibilizar el ciclo completo de la materia.
El uso prioritario de los recursos de la chakra y la alta pluviosidad de la amazonía definen la arquitectura del proyecto. Cubiertas con aleros protegen cada nivel, sobre ellas una capa mínima de sustrato permite el crecimiento de vegetación que aporta confort térmico y protege la lámina impermeable de la radiación solar. El concepto estructural surge de la necesidad de sostener estas cubiertas. Mientras la compresión se resuelve con pórticos de madera, se utiliza un exoesqueleto de tensores para rigidizar el sistema. De esta manera, al interior los pórticos quedan libres de diagonales, lo que permite adaptar el sistema constructivo a diversas tipologías".
La estructura está hecha de una madera de rápido crecimiento llamada pigüe. Históricamente considerada una madera mala por ser blanda y liviana, es en realidad un recurso de alta eficiencia que alcanza los quince centímetros de diámetro en apenas cuatro años. Las paredes se resuelven con quinchaUna técnica constructiva tradicional, similar al bahareque, que utiliza un entramado tejido de madera o caña relleno de tierra. que se adapta mejor a la irregularidad del pigüe que la mampostería tradicional. Estas paredes de tierra local no solo garantizan la disponibilidad del recurso, sino que aportan la inercia térmicaLa capacidad de un material para absorber calor y liberarlo lentamente, lo que ayuda a estabilizar la temperatura interior. necesaria para equilibrar el clima interno. Si hay algún material con menor huella ambiental que la madera, es precisamente la tierra. El resultado es una arquitectura que saca provecho de la irregularidad propia del material.
El proyecto articula la visión de Witoca sobre la simbiosis entre el ser humano y el territorio para visibilizar el ciclo completo de la materia. Al igual que la gestión de la chakra abarca desde el cultivo hasta el procesamiento del fruto, la arquitectura opera bajo una lógica de aprovechamiento circular. Al integrarse a este sistema productivo, el diseño se consolida como un componente más del ecosistema local.